martes, 8 de noviembre de 2016

Signos, símbolos y publicidades

Los signos establecen una relación de identidad con una realidad, generalmente abstracta, a la que evoca o representa mientras que los iconos son los signos que representa un objeto o una idea con los que guarda una relación de identidad o semejanza formal.


Tanto símbolos como iconos pueden ser difundidos por los medios masivos de comunicación. Estos son los que son oídos, vistos y recibidos por una gran audiencia. Sin embargo, un símbolo o icono puede ser interpretado diferentemente dependiendo de la persona que lo recibe. Esto se llama descripción densa.
La hegemonía cultural se refiere a la supremacía de una cultura sobre otra u otras. Como tal, es un concepto desarrollado por el filósofo y político marxista italiano Antonio Gramsci, quien entendía la hegemonía cultural como el dominó, en términos de imposición, del sistema de valores, creencias e ideologías de una clase social sobre otras, fundamentalmente de la burguesía sobre la clase obrera. Dicha clase, además, generalmente ejerce el control de las instituciones y de las formas de producción. En el documental observado sobre la vida de Oscar Brahim, se puede observar la hegemonía cultural en las publicidades porque son casi todas iguales y comparten un mismo mensaje y fomentan el consumismo. La contracultura viene siendo la construcción de todos los proyectos y sueños de una determinada agrupación social. En pocas palabras la contracultura es todo aquel movimiento comunitario y cultural que se caracteriza por estar en contra de los valores culturales. Una forma de fomentar la contracultura es lo que hace Oscar Brahim ya que modifica y personaliza las publicidades que se encuentran en la calle porque no está de acuerdo con esos valores culturales implementados por el capitalismo. Esto que hace Oscar se le llama la contrapublicidad, específicamente es una crítica de la publicidad realizada mediante la alteración de los contenidos de sus mensajes. Esto se conoce con el nombre de subvertising, se entiende que la contrapublicidad consiste en subvertir, es decir, trastornar, revolver y destruir la publicidad. La contrapublicidad se apodera de las técnicas publicitarias para invertir los significados de los mensaje




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